Aunque hice escapadas al campo durante la primavera y el verano de este año, no había publicado nada sobre la fauna con la que me había encontrado en estas salidas. Esta semana hice dos pequeñas incursiones al río en mi ciudad, "aprovechando que el Tajo pasa por Toledo". Las noches y las mañanas ya son más frescas rondando las temperaturas mínimas los 15ºC y esto significa movimientos pajariles por toda nuestra geografía y en los alrededores del río no iba ser menos. El otoño ya está aquí.
El primer día la ruta comenzaba bajo este icónico monumento.El primero de los días, el paseo sería rodeando el casco antiguo de la ciudad, zona recurrente de paseo y esparcimiento y muy acondicionada para tal fin. Al amanecer pocas personas transitaban la zona, pero las aves empezaban sus tareas matutinas, como por ejemplo los ánades azulones que comían en los azudes que salpican el curso del agua.
Foto testimonial de Nycticorax nycticorax (Martinete común). Ese "cuervo nocturno" que esperaba paciente a alguna presa.
Otros pajarillos aparecían al paso, estos observaciones habituales, como Phoenicurus ochruros (Colirrojo tizón) y Curruca melanocephala (Curruca cabecinegra), ambas especies muy abundantes en la zona.
Macho de Phoenicurus ochruros (Colirrojo tizón)
Curruca menalocephala (Curruca cabecinegra). Muy abundantes en los escarpados terraplenes con hierbas agostadas.
Algunas aves, en estas fechas ya más abundantes en la zona. y así será todo el invierno, son los Phalacrocorax carbo (Cormorán grande), que secaban su plumaje en cualquier lugar fuera del agua y algún grupo remontaba en vuelo el río.
Phalacrocorax carbo (Cormorán grande) secando su plumaje.
Omnipresentes en estos paseos por el río es Ardea cinerea (Garza real), pude observar algún juvenil y varios adultos. Siempre está bien encontrarse con estos bichos tan grandes.
Lo que creo un juvenil de este año de Ardea cinerea (Garza real).
Adulto de la misma especie que la fotografía anterior.
Deshaciendo el camino, y ya con el sol alumbrando muchos rincones del valle del Tajo, me tope con un pequeño e inquieto pajarillo al cual pude afotar testimonialmente (y menuda suerte), ni más ni menos que Certhia brachydactyla (Agateador europeo).
Es imposible una foto enfocado a este culo inquieto. Certhia brachydactyla (Agateador europeo).
Llamó mi atención como algunos granados crecían a orillas del río de manera esporádica, aunque aquí creo que el hombre ha jugado un papel fundamental, pero bienvenidos sean los granados, pues la mayoría de frutos estaban comidos por pájaros e insectos, siendo un buen aperitivo para empezar el otoño con fuerza.
Granadas a punto de caramelo.
Membrillos en jardín privado.
Actualmente el río presenta un estado diferente, pues uno de los azudes que lo remansan se vino abajo, por lo que el ha bajado su caudal y algunas zonas muestran ese fondo oculto.
La verdad que a mi juicio le hace tener un aspecto más natural, otra cosa es el nivel del caudal, ese es otro tema...
Llegando al final, donde había dejado el coche, pude entretenerme con la conversaciones y juegos de las parejas de Corvus monedula (Grajilla occidental), siempre me han resultado muy simpáticas.
Corvus monedula (Grajilla occidental), bastante abundantes en la ciudad de Toledo.
Simetría que me pareció curiosa. Estoy seguro que la gran cantidad de Anser anser supondrá a futuro un problema en el río.
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